Bajo el conocido nombre "Manos Mormonas que Ayudan", miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Valparaíso y sus alrededores, concurrieron a prestar servicio a los afectados por el voraz incendio.
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El pasado 14 de febrero, alrededor de las 16:00 horas de se declaró alerta roja en Valparaíso en razón de un gigantesco incendio forestal y fuera de control que afectaba a los cerros poblados de San Roque, Rodelillo y Placeres. El fuego arrasaba con bosques, casas, vehículos y animales, provocando la angustia y desesperanza de los pobladores. Ese día, 285 casas fueron totalmente destruidas por las llamas, dejando a más de 1.500 personas sin hogar.
Varios líderes y miembros de la Iglesia ayudaban a los vecinos del sector a rescatar sus enseres de las casas afectadas. En el curso del incendió se encontraba la capilla de la Iglesia de Rodelillo, bomberos y el obispo del sector Miguel Ibarra luchaban para que las llamas no dañaran el edificio. Ante la magnitud del incendio y pensando que ya estaba todo perdido, cuan grande no fue el asombro de todos al ver que el fuego se detuvo al llegar a la capilla sin causarle daños.
Luego de ver toda la ayuda que llegaría a través de los miembros de la Iglesia y refiriéndose a que el fuego no afectó la capilla, algunos vecinos del sector señalaron "Esto es un milagro, Dios protegió a los mormones para que ellos nos protejan a nosotros"
Esa misma noche los líderes de Iglesia de Valparaíso tuvieron una reunión para poner en marcha su "Plan de Emergencia". Durante los 5 días siguientes, un promedio de 400 miembros de la Iglesia, entre jóvenes y adultos, diariamente se dedicaron a la limpieza y remoción de escombros. Uno de los días fueron 670.
Provistos de herramientas y vestidos con unos singulares petos, salieron a las calles a prestar servicio a sus semejantes, ayudando en donde fuera requerido. Esta ayuda espontánea y desinteresada no sólo causó la gratitud de los vecinos que recibieron el socorro, sino que también animó a personas de otras religiones, organizaciones y voluntarios individuales se sumaran a la ayuda. Luego de la angustia y el dolor vino la esperanza a través de personas que, sin ninguna otra motivación que ayudar a sus semejantes, tendieron una mano solidaria y de amor a aquellos que lo necesitaban tanto.
El lider de la Iglesia de esa región de Valparaíso, Helgi Hukdhs, agradeció la respuesta de los miembros de la Iglesia para ayudar a los afectados del incendio y relató varios casos que resaltan la nobleza humana. Entre estos, destacó el caso de un miembro de la congregación de Rodelillo, el hermano Arriola, quien pese a haber sido personalmente afectado por el incendio, perdiendo absolutamente todo, desde el día siguiente del siniestro, olvidándose de sí mismo se ha dedicado a visitar y socorrer a todos aquellos que su obispo le ha asignado.

